Mecánica general
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaTaller multimarca en Castellón de la Plana. Trabajamos mecánica general, distribución, embrague, frenos, neumáticos, diagnosis y pre-ITV, y le dedicamos una atención especial a la sobrealimentación: turbo, geometría variable, intercooler y todo el circuito de aceite que lo mantiene vivo. Presupuesto cerrado antes de desmontar nada y factura con la referencia de cada pieza montada.
El equipo del taller
Mecánicos multimarca
El turbo se diagnostica, no se adivina
Presión real de soplado, holguras del eje y estado del actuador antes de presupuestar.
Presupuesto cerrado
Importe por escrito. Si al desmontar aparece algo, paramos y te llamamos.
Garantía por escrito
3 meses o 5.000 km en mano de obra y 2 años en el repuesto.
Turbo nuevo con circuito limpio
Tubo de engrase, retorno e intercooler. Montar el turbo solo es tirar el dinero.
Áreas especializadas
Mecánica general, frenos y rodaje, diagnosis y electrónica, y carrocería. El trabajo se hace aquí dentro. Cuando algo se sale de lo que hacemos —una rectificación de culata, por ejemplo— te lo decimos claramente en vez de revenderte el trabajo de otro con margen encima.
Mantenimiento programado, revisiones oficiales, cambio de aceite, distribución y embrague.
Ver área completaSistema de frenado, neumáticos, alineación de dirección y pre-ITV completa.
Ver área completaDiagnosis multimarca, sistema eléctrico, batería, alternador y aire acondicionado.
Ver área completaChapa, pintura, restauración de faros, granizo y gestión de partes con seguros.
Ver área completaServicios del taller
Mantenimiento del fabricante, averías de motor y sobrealimentación, y todo lo que trae el uso mixto de esta zona: mucho trayecto corto de ciudad y mucha autovía. Si tu problema no aparece en la lista, llámanos y te decimos con franqueza si lo cogemos o si te conviene otro taller.
Mantenimiento programado del fabricante con repuestos homologados.
Más sobre revisión y mantenimientoAceites de gama profesional (Castrol, Repsol, Total) y filtros originales.
Más sobre cambio de aceite y filtrosSustitución completa con kit homologado y bomba de agua.
Más sobre correa y cadena de distribuciónDiagnóstico, sustitución y ajuste de kit de embrague y volante bimasa.
Más sobre embraguePastillas, discos, latiguillos y purgado de circuito.
Más sobre frenosMontaje, equilibrado, alineación de dirección y reparación de pinchazos.
Más sobre neumáticos y alineaciónLectura de centralita, borrado de averías y diagnóstico avanzado multimarca.
Más sobre diagnosis electrónicaTest de batería, alternador y motor de arranque. Sustitución en el día.
Más sobre batería y arranqueRecarga de gas, detección de fugas y desinfección del circuito.
Más sobre aire acondicionadoRevisión completa antes de pasar la ITV. Si no pasa, lo arreglamos.
Más sobre pre-itvReparación de golpes, abolladuras y pintado a color con cabina propia.
Más sobre chapa y pinturaServicios destacados
Plan completo según el libro del fabricante. Aceite, filtros y 30 puntos de control.
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Sustitución completa con kit homologado y bomba de agua. Sin sorpresas en el presupuesto.
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Pastillas, discos, latiguillos y purgado completo. Diagnóstico previo siempre.
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Lectura de centralita y módulos. Identificamos la avería antes de tocar nada.
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Montaje, equilibrado y alineación. Trabajamos con Michelin, Bridgestone, Continental, Pirelli.
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Reparación de golpes y pintado a color en cabina propia. Gestión de parte con tu seguro.
Ver detalleCómo trabajamos
Muchos «turbos rotos» son un sensor de presión, un manguito rajado o un actuador gripado. Cuesta menos comprobarlo que cambiarlo.
Con cada turbo montamos tubo de engrase nuevo o limpio y revisamos el retorno. Es la causa número uno de que un turbo nuevo dure dos meses.
Si los álabes se liberan con la carbonilla fuera, se limpia. Si el eje tiene holgura o el cuerpo está comido, se sustituye y te lo enseñamos.
VW 504.00/507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720, PSA B71 2290. Con Castrol, Repsol o Total, y de cenizas bajas si lleva filtro de partículas.
Turbo nuevo de fabricante, remanufacturado de marca con contraprestación, o reparación del que llevas. Te contamos qué cambia en precio y en garantía.
Si trabajas a turnos en la industria cerámica o en el puerto y no puedes acercarte, recogemos el coche y te lo devolvemos.
Sobre nosotros
Quien coge el teléfono es quien mete las manos en el motor. Aquí no hay comercial ni objetivos de facturación por cliente. La norma es corta: explicar cada euro y no vender lo que no hace falta, aunque eso signifique decirte que tu coche no necesita nada.
Hoy el equipo lo forman mecánicos con especialización repartida entre mecánica general, electromecánica y diagnosis, chapa y pintura, y atención al cliente. Llevamos más de 21 años atendiendo a vecinos de Almería, conductores que pasan a diario por la N-340a y flotas de empresas de la zona industrial.
«Lo cierto es que la gente vuelve cuando le explicas las cosas. En nuestro taller hemos visto demasiados clientes asustados por presupuestos hinchados. Por eso aquí, antes de tocar nada, foto del problema, presupuesto cerrado por WhatsApp, y solo cuando dices que sí, abrimos.»
De las averías caras, la del turbo es la que más leyendas arrastra: que hay que dejarlo al ralentí un minuto antes de apagar, que los aditivos del depósito lo limpian, que los turbos «vienen defectuosos de fábrica». Casi nada de eso resiste una mirada seria.
Vale la pena entender la pieza, porque en la Plana hay mucho diésel con kilómetros y muchas furgonetas que alternan trayectos cortísimos entre el centro y el Grau con salidas por la CV-10 o la AP-7 hacia Vila-real, Onda o Almassora. Ese uso mixto es justo el que más castiga a un turbo.
Un turbocompresor tiene dos caracolas unidas por un cuerpo central. En la caliente, los gases del escape empujan una turbina, unida por un eje rígido a una segunda rueda que mete aire a presión en la admisión. Más aire dentro, más combustible que se puede quemar, más potencia. Energía que se iba por el escape y se aprovecha.
Ahora los números, que explican todo lo demás. Ese eje gira por encima de las 150.000 revoluciones por minuto, y muchos pasan de 200.000 en aceleración fuerte; el cigüeñal, a fondo, anda por 5.000. La turbina trabaja bañada en gases que en un diésel rondan los 700-800 °C y en un gasolina turbo superan los 950 °C.
Y aquí está la clave: ese eje no toca metal en ningún punto. Se sostiene sobre casquillos flotantes —a veces rodamientos de bolas en los modernos— y lo que de verdad lo separa del metal es una película de aceite a presión de unas pocas micras. El mismo aceite se lleva además buena parte del calor que la turbina pasa al cuerpo central.
Piénsalo. Una pieza a 200.000 vueltas, al rojo por un lado, flotando sobre una capa más fina que un pelo. Si esa capa se interrumpe medio segundo, el eje toca. Y a esa velocidad no se raya: se destruye.
Si te quedas con una idea de esta página, que sea esta: el estado del aceite y de su circuito decide la vida del turbo mucho más que la marca de la pieza o cómo conduzcas.
Un aceite degradado no mantiene la película bajo presión y calor. Uno con carbonilla en suspensión actúa como pasta de lijar sobre casquillos con holguras minúsculas. Y con el nivel bajo, en una curva larga la bomba chupa aire y el turbo se queda un instante sin presión. Ese instante basta.
Los intervalos larguísimos de algunos programas de servicio flexible se calcularon para autovía con el motor caliente. Para un coche urbano, con el aceite diluido en gasóleo por las regeneraciones del filtro de partículas, ese intervalo es una barbaridad: conviene acortarlo. No es venderte más cambios de aceite; es que un cambio cuesta lo que cuesta y un turbo cuesta otra cosa.
Y ahora el detalle que casi nadie conoce. Cuando se monta un turbo nuevo hay que ocuparse del tubo de engrase. Ese tubo lleva años junto a la caracola caliente y por dentro cría una costra de aceite cocido que estrecha el paso; muchos llevan además un restrictor calibrado que se obstruye con poco. El turbo viejo murió estrangulado ahí, no por vicio propio. Monta el nuevo con el tubo viejo puesto y morirá igual.
El protocolo: tubo de engrase nuevo o limpiado a fondo, retorno comprobado —cae al cárter por gravedad y no admite codos aplastados—, intercooler y manguitos limpios si el turbo anterior echó aceite, y cebado del circuito antes del primer arranque.
Y una pieza que suele pasar desapercibida: la ventilación del cárter. Obstruida, la presión interna del motor sube, el aceite no sale por el retorno y escapa por los retenes del eje. Aparece humo azul, se cambia el turbo, nadie toca la ventilación y a los pocos miles el humo vuelve. Un turbo que «vino defectuoso» suele ser eso.
Casi todos los diésel de los últimos veinte años llevan turbo de geometría variable —VGT, VNT o VTG según la marca—. En vez de una válvula de descarga, la caracola caliente lleva una corona de álabes móviles. Cerrados, aceleran el gas contra la turbina y dan presión a pocas vueltas: eso es lo que hace que un diésel moderno empuje desde abajo. Abiertos, dejan pasar el gas arriba. Los mueve un actuador, neumático o eléctrico según la época.
El mecanismo vive dentro del flujo de escape, entre hollín y aceite quemado que llega por la recirculación de gases. Con trayectos cortos y pocas revoluciones, la carbonilla se acumula en el eje de los álabes hasta que van duros. Luego se quedan pegados.
Los síntomas son reconocibles. Pegados cerrados, el motor sopla de más y la gestión corta: tirón y modo de emergencia. Pegados abiertos, no hay fuerza abajo y humea negro al pisar. Muchas veces aparece solo en frío o subiendo cargado, y se va al parar y arrancar. En la diagnosis lo que importa no es el código, sino comparar presión solicitada contra presión real rodando.
¿Limpiar o cambiar? Depende. Si al desmontar los álabes se liberan y el eje no tiene holgura, una limpieza a fondo con el mecanismo fuera resuelve el asunto y sale mucho más barata. Lo que no funciona es el espray por la boca del escape: llega al sitio equivocado.
Si el eje tiene juego axial, si la corona está comida por corrosión o si el actuador eléctrico ha perdido el sensor de posición, limpiar es dinero perdido y toca sustituir el turbo. Lo comprobamos con la pieza en la mano. En los dos casos hay que calibrar el actuador después.
«Hay que dejarlo al ralentí un minuto antes de apagar.» Tiene fundamento, mal aplicado. Al parar el motor se para la bomba de aceite mientras la caracola sigue al rojo, y el aceite que queda dentro se cuece y forma carbonilla. Pero eso ocurre tras autovía sostenida, un puerto, remolque o el coche cargado en verano, no después de bajar a por el pan. Muchos coches modernos llevan además bomba de refrigeración eléctrica que sigue trabajando tras la parada: ese zumbido en el vano al cerrar el coche es eso. Lo práctico: rodar suave los últimos dos o tres minutos.
«Con un aditivo del depósito le limpio la geometría.» No. El aditivo entra por el combustible y termina en la cámara; la carbonilla de los álabes está aguas abajo, en el escape, cocida y compactada. Ayuda con depósitos en los inyectores, y eso sí es real. Como sustituto de desmontar, no.
«El turbo se rompió porque venía mal de fábrica.» Ocurre, pero es raro. Cuando un remanufacturado dura poco casi siempre hay una causa externa que se dejó puesta: engrase deficiente, ventilación de cárter obstruida, un cuerpo extraño que picó los álabes o un inyector que gotea. Por eso los fabricantes de recambio piden el turbo viejo: en el desgaste se lee lo que pasó.
«Le he subido la potencia y rinde más sin sufrir.» Depende de cómo se haya hecho. Una reprogramación seria respeta los límites térmicos y de presión. Una barata sube soplado y gasóleo sin tocar nada más, y el turbo trabaja fuera de su mapa. Va bien seis meses. Luego llega la factura.
No hace falta conducir como un abuelo. Hacen falta tres costumbres.
En frío, sin exigir. El aceite frío es espeso y tarda en llegar a todas partes. La aguja del cuadro marca refrigerante, que se calienta antes que el aceite: cuando está en el centro, el aceite va por detrás. Los primeros kilómetros, vueltas bajas.
En caliente, sin apagar de golpe. Solo importa tras esfuerzo sostenido: sales de la AP-7 tras un buen rato de ritmo, o subes cargado hacia l'Alcora, y aparcas al llegar. Ahí sí, rueda suave los últimos minutos.
Y el trayecto corto, el enemigo silencioso. Un coche que hace cuatro kilómetros y se apaga nunca alcanza temperatura de trabajo. El aceite no evapora el agua ni el combustible que se le cuelan y se diluye. La carbonilla se acumula en la admisión y en los álabes. Y si es diésel con filtro de partículas, las regeneraciones se interrumpen a medias, lo que mete más gasóleo en el aceite. Todo empuja en la misma dirección.
La solución no es cambiar de coche. Es que cada dos o tres semanas haga media hora con el motor caliente y algo de carga: la CV-10 o la N-340a en una marcha que mantenga el motor entre 2.000 y 2.500 vueltas, sin arrastrar en sexta. Le sirve al aceite, al filtro de partículas y a la geometría a la vez. Y revisa el nivel una vez al mes, en plano y en frío: es gratis.
Un apunte para quien aparca junto al mar, en el Grau o en el Pinar: el salitre agarrota los tornillos del colector y la brida de la caracola. No mata el turbo, pero convierte un trabajo de tres horas en uno de seis. Dilo al pedir presupuesto.
Los síntomas rara vez llegan solos, pero suelen empezar por uno de estos:
Y la advertencia que importa, que no es alarmismo comercial. Si un turbo manda aceite a la admisión y sigues circulando, ese aceite acaba en los cilindros. Un diésel puede quemar su propio aceite como si fuera combustible. El motor se acelera solo, sin que el pedal ni la llave tengan nada que decir, y sube de vueltas hasta destruirse. Se llama embalamiento, ocurre en segundos y deja el motor para cambiar entero.
No es habitual, y siempre llega tras semanas de señales ignoradas. Si ves humo azul denso, si el nivel baja sin fugas visibles o si el motor no responde al soltar el pedal, para y llámanos.
La parte tranquilizadora: muchas veces el susto no es turbo. Un manguito suelto, un sensor de presión sucio o una EGR trabada dan síntomas casi idénticos por una fracción del precio. Por eso no damos precio de turbo por teléfono.
El coche entra, se comprueba, te llamamos con el diagnóstico y un importe por escrito, y no se desmonta nada hasta que dices que sí. Si al abrir aparece algo que no se veía —tornillería agarrotada, por ejemplo—, se para y se te llama otra vez.
Horquillas orientativas, que varían según motor, acceso y tipo de recambio:
Sobre el aceite: el que marca la homologación del fabricante, no «uno bueno de marca conocida». VW 504.00 y 507.00, MB 229.51, BMW LL-04, Renault RN0720 o PSA B71 2290, con Castrol, Repsol o Total; de cenizas bajas si hay filtro de partículas. En filtros, Mann, Mahle, Hengst o Bosch.
Un turbo bien tratado no es una pieza de consumo: puede durar lo que el motor. Lo que lo mata es casi siempre lo aburrido —aceite pasado, un tubo de engrase que nadie miró, meses de trayectos de cuatro kilómetros— y no la conducción deportiva que todo el mundo teme.
Y una honestidad que nos resta trabajo: ni todo turbo con síntomas hay que cambiarlo, ni todo coche con un turbo tocado merece la reparación. Si el presupuesto se acerca a lo que vale el coche, te lo diremos sin rodeos. Llámanos o escríbenos por el formulario de contacto.
Marcas que atendemos
20 marcas con motores, problemas crónicos y particularidades documentadas. Mantenimiento oficial sin perder garantía.
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Los precios mostrados son rangos orientativos y varían según la marca, el modelo y la complejidad de cada intervención. Confirma el precio de tu vehículo con nuestro equipo comercial.
Para nuestros clientes
Tres servicios que ponemos a tu disposición cuando los necesitas. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones de cada uno.
Paga la reparación en 3 cuotas sin intereses o hasta 12 meses con cuota baja. Aprobación rápida con DNI y tarjeta.
Ver opciones de financiaciónSi tu reparación se alarga y necesitas moverte, disponemos de coche de sustitución. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones al dejar el vehículo.
Cómo funcionaSi no puedes acercarte, recogemos tu coche en tu casa de Castellón y te lo devolvemos al terminar. Consúltanos la disponibilidad y las condiciones del servicio.
Cómo funcionaTrabajos habituales
El turbo llevaba dos meses instalado y volvía a fallar. Al desmontar apareció el motivo: el tubo de engrase original, con una costra de aceite cocido que casi cerraba el paso, se había reutilizado sin comprobar. Se montó tubo nuevo, se limpió el retorno y se cebó el circuito antes del primer arranque; el turbo en sí no tenía nada.
Modo de emergencia recurrente en cuestas. En diagnosis, la presión de soplado real se quedaba corta frente a la solicitada: álabes pegados por carbonilla, no turbo roto. Se desmontó, se limpió el mecanismo y se calibró el actuador. El eje no tenía holgura, así que no hizo falta sustituir la pieza; el ahorro frente a un turbo nuevo fue considerable.
Sustitución de kit de distribución y bomba de agua con presupuesto cerrado antes de desmontar. Se detectó además una fuga leve en el tensor que no se veía desde fuera; se avisó por teléfono y se incluyó en el mismo presupuesto, sin sorpresas al recoger el coche.
Comprobación del volante bimasa antes de proponer nada, con la holgura medida y fotografiada. El desgaste estaba dentro de tolerancia, así que se sustituyó solo el kit de embrague y no el volante completo, que es la pieza que más encarece este trabajo.
El cliente daba por hecho que era el turbo. Con el motor en marcha se localizó un manguito del intercooler agrietado que perdía presión por ahí; se sustituyó el manguito y se despidió el coche sin tocar el turbo, que estaba correcto.
Lectura de centralita y verificación en carretera antes de cambiar ninguna pieza. La válvula EGR estaba pegada por carbonilla y provocaba una mezcla incorrecta; se limpió el conducto y se comprobó la ventilación del cárter, que era la causa de fondo del ensuciamiento.
Preguntas frecuentes
Solo después de un uso exigente, y ni siquiera un minuto entero en la mayoría de casos. La razón es real: al parar el motor se para la bomba de aceite, y si la caracola caliente está muy caliente el aceite que queda dentro se cuece y forma carbonilla. Pero eso pasa tras autovía sostenida, un puerto, remolque o el coche cargado en verano, no después de ir a hacer la compra. Además, muchos coches modernos llevan una bomba de refrigeración eléctrica que sigue funcionando unos minutos tras apagar y hace ese trabajo sola. Lo práctico es rodar suave los últimos dos o tres minutos antes de aparcar y olvidarse del cronómetro.
Para la geometría variable, no. El aditivo entra por el circuito de combustible y termina en la cámara de combustión; la carbonilla que bloquea los álabes está después, en el lado de escape, cocida y compactada. Lo que sí puede hacer un buen aditivo es ayudar con depósitos en los inyectores, y eso tiene su utilidad. Pero como sustituto de desmontar y limpiar, no funciona. Si alguien te lo ofrece como alternativa a una reparación, está vendiendo tranquilidad.
Es más frecuente de lo que parece y casi nunca es culpa del turbo. Las causas habituales son un tubo de engrase que se dejó puesto y estaba obstruido por aceite cocido, un retorno de aceite tapado, una ventilación de cárter obstruida que sube la presión interna del motor y empuja el aceite por los retenes, o restos de aceite y suciedad que quedaron en el intercooler y en los manguitos. También hay motores donde un inyector que gotea sube la temperatura de escape y castiga la turbina. Antes de montar otro turbo hay que encontrar eso, o el tercero durará lo mismo que el segundo.
Depende del estado, y solo se sabe con la pieza desmontada. Si los álabes se liberan al limpiar la carbonilla y el eje no tiene holgura apreciable, la limpieza a fondo resuelve el problema y cuesta bastante menos que un turbo. Si el eje tiene juego, si la corona está corroída o si el actuador eléctrico ha perdido el sensor de posición, limpiar es tirar el dinero. Te enseñamos la pieza y decidimos juntos. En ambos casos hay que calibrar el actuador después, o el coche vuelve con el mismo síntoma.
Es la sospecha principal, pero no la única. El humo azul es aceite quemándose, y en un motor turboalimentado suele venir de los retenes del eje o de un retorno de aceite obstruido. También puede salir de guías de válvula desgastadas o de una ventilación de cárter que manda aceite a la admisión. Se distingue mirando el interior del intercooler y los manguitos de admisión: si hay aceite acumulado ahí, el turbo está señalado. Lo que no conviene es seguir circulando semanas con ese síntoma, porque el aceite que llega a los cilindros puede provocar un embalamiento del motor.
Es la avería más cara que puede provocar un turbo desatendido. Cuando entra aceite en cantidad a la admisión, un motor diésel es capaz de quemarlo como si fuera combustible; en ese momento deja de obedecer al pedal y a la llave de contacto, sube de vueltas solo y se destruye en segundos. No es habitual y no queremos asustar a nadie, pero cuando ocurre siempre hay detrás semanas de humo azul y consumo de aceite que se ignoraron. Si notas humo azul denso o que el motor no baja de vueltas al soltar el acelerador, para y llámanos.
Por debajo de lo que dice el programa de servicio flexible, casi siempre. Esos intervalos largos, de hasta 30.000 km o dos años, se calcularon para un uso de carretera con el motor caliente. En trayectos cortos el aceite no llega a temperatura, no evapora el agua ni el combustible que se le cuelan y se diluye; en diésel con filtro de partículas, además, las regeneraciones interrumpidas meten gasóleo en el cárter. Nuestra recomendación en uso urbano es acortar el intervalo de forma razonable y usar siempre la especificación exacta del fabricante. Un cambio de aceite cuesta lo que cuesta; un turbo, otra cosa.
Ese patrón, que aparece bajo carga y se va al parar y arrancar, es muy típico de sobrealimentación. Lo primero es leer la centralita, pero el código por sí solo dice poco: lo importante es comparar en carretera la presión de soplado solicitada con la real. Si la real se queda corta, buscamos fuga de presión en manguitos e intercooler, geometría pegada o un sensor de presión sucio. Si la real se pasa, apunta a álabes cerrados o actuador descalibrado. Solo cuando tenemos el dato hablamos de piezas, porque hay averías con síntomas idénticos y precios muy distintos.
Es una pregunta legítima y la contestamos con números, no con vocación de vender. Si el coche está sano por lo demás —distribución hecha, embrague bien, chapa correcta— reparar el turbo suele salir muy a cuenta frente a cambiar de vehículo. Si el coche ya arrastra otras cosas y el presupuesto se acerca a su valor de mercado, te lo diremos claramente. Y hay una vía intermedia que a veces encaja: turbo remanufacturado de marca con contraprestación del viejo, que baja el importe manteniendo garantía.
Depende enteramente de cómo esté hecha. Una reprogramación seria trabaja dentro de los límites térmicos y de presión del conjunto y no tiene por qué acortar la vida de nada. Los archivos genéricos baratos suben presión de soplado y caudal de combustible sin ajustar el resto, y ahí el turbo trabaja fuera de su mapa con temperaturas de escape más altas de lo previsto. Además hay que tener en cuenta que cualquier modificación no homologada puede afectar a la garantía del vehículo y al seguro. Si te lo estás planteando, hablamos antes de tocar nada.
Para una reparación pequeña probablemente no compense el viaje y te merezca más la pena resolverla cerca de casa; te lo diremos si nos llamas. Para un trabajo de turbo, distribución o embrague sí suele salir a cuenta, porque el coche se queda un día y el ahorro pesa más que el desplazamiento. Si te encaja, podemos recoger el coche y devolvértelo. Tenemos páginas específicas para cada población con los accesos y los tiempos aproximados.
Damos por escrito tres meses o 5.000 km en la mano de obra y la garantía legal de dos años en el repuesto, que es la que marca la ley para bienes de consumo. Cubre el fallo de la pieza montada y el trabajo asociado. No cubre averías provocadas por un uso distinto del previsto ni por un componente que te advertimos que estaba al límite y decidiste no cambiar, algo especialmente relevante en trabajos de turbo. Esas advertencias quedan anotadas en la orden de reparación precisamente para que no haya discusión después.
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Mándanos foto de la avería o explica el síntoma. Te confirmamos si es algo que podemos resolver, te damos rango orientativo y, si quieres, hueco para esta misma semana.
Zonas que atendemos
Cubrimos 8 zonas de Castellón y alrededores con landings dedicadas para las 5 poblaciones de mayor demanda. Recogida y entrega a domicilio disponible; consúltanos las condiciones.
Vila-real
8 km
Vila-real es una ciudad dinámica e industrial, corazón de la industria cerámica y hogar de una afición futbolística de primera.
Ver servicio →Almassora
5 km
Almassora es un municipio que combina un núcleo urbano tradicional con una importante zona industrial y una extensa área de playa.
Ver servicio →Benicàssim
12 km
Benicàssim es un referente turístico y residencial con un alto poder adquisitivo.
Ver servicio →Borriana
14 km
Borriana es una ciudad con una fuerte tradición agrícola, especialmente citrícola, y un importante puerto.
Ver servicio →Onda
21 km
Onda es el corazón del clúster cerámico, una ciudad industrial y emprendedora.
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